Tuesday 8 november 2011 2 08 /11 /Nov /2011 00:23

Maracuyá, Granadilla, Granadillas, Pasionaria, Frutos de pasionaria, Fruta de la Pasión, Fruto de la Pasión
Passiflora edulis

 

Nombre científico o latino: Passiflora edulis

Familia: Passifloraceae (Pasifloráceas).

Origen: Brasil.

Etimología: el nombre de "Flor de la Pasión" se lo pusieron los Jesuitas españoles al ver una semejanza entre los elementos de la flor y diversos instrumentos de la Pasión de Cristo. La corona floral representaría la corona de espinas, los estambres las 5 llagas, el pistilo la cruz, los estigmas los 3 clavos y las brácteas a la Santísima Trinidad.

Planta trepadora, perennifolia, de tallos lignificados.

Posee zarcillos espirales que la planta utiliza para sujetarse.

Hojas trilobuladas, de margen dentado.

Flores muy aromáticas, de pétalos blancos, coronadas por una banda de filamentos de color púrpura violeta.

Floración en verano y perfumada.

Frutos perfumados, comestibles, ovoides, del tamaño de un huevo de gallina (4-6 cm), carnosos, piel lisa y brillante que se vuelve amarilla o violeta en la madurez (según variedades), púrpura (cv. Crackerjack) o amarillento (cv. Flavicarpa), Fruta de la Pasión amarilla.

La pulpa es amarilla, jugosa y gelatinosa, y contiene numerosas semillas negras.

Los frutos se consumen cuando están ligeramente arrugados.

Es un alimento rico en vitaminas y minerales.

También aporta fibra y es bajo en calorías (indicado para personas que quieren adelgazar).

También se usa para dar sabor a cócteles y ponches y en zumos, batidos, sorbetes, cremas y helados.

Es muy apreciada en confitería y pastelería.

El zumo se toma al natural, o forma parte de numerosas preparaciones como siropes o cócteles.

En jardinería es una planta muy apreciada por sus espectaculares flores.

CULTIVO

Luz:

Debe estar en una situación muy luminosa, de lo contrario, es difícil que florezcan.

Temperaturas:

Clima cálidos, sin heladas.

Temperaturas suaves, siendo muy sensible a las heladas. Acolchar el pie antes de que lleguen los fríos.

Suelo:

Necesita suelos fértiles, bien drenados.

Riego:

Cuando están en pleno desarrollo necesitan agua abundante, especialmente en verano, pero durante las restantes épocas del año sus necesidades hídricas son moderadas.

En verano necesita riego abundante.

Fertilización:

Si la abona en exceso favorecerá el desarrollo de las hojas pero en cambio dará pocas flores.

Si las hojas amarillean, puede deberse a la falta de nutrientes o encharcamiento de las raíces.

Poda:

Conducirlo por una espaldera o pérgola.

Poda después de la floración, cortar hasta 2 ó 3 yemas los tallos que hayan dado flor.

Las podas drásticas producen demasiado crecimiento vegetativo y reducen la floración durante 1 ó 2 años.

Sustituir los ejemplares viejos en lugar de renovarlos mediante podas fuertes.

Plagas:

Cochinillas, Pulgones, Ácaros.

Multiplicación:

Mediante esquejes con tres hojas en primavera, en arena y turba bajo plástico a 18-22º C.

También puede hacerse mediante semillas a principios de primavera.

Por último, acodo en verano.

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Por MARCO SANCHEZ Y CALLE
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Friday 16 september 2011 5 16 /09 /Set /2011 01:41
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Tuesday 10 may 2011 2 10 /05 /May /2011 00:58

MINISTERIO PARA REGIONES DEL PERÚ

Presentamos algunas políticas para profundizar el Proceso de Descentralización en el país, las mismas que canalizamos a los miembros de la Comisión Técnica del candidato a la Presidencia de la República periodo 2016-2020: Ollanta Humala de Gana Perú, que es el único candidato que apuesta por la descentralización, porque la candidata de la corrupción no tiene voluntad política para el desarrollo integral del país. Debemos recordar que el mafioso de su padre cancelo el proceso de regionalización y descentralización en los años 90, nominando a dedo los directores de los CTARS.

 

1.   Recomendamos la creación  del Ministerio del Regionalización y Descentralización para el Desarrollo, que se dedicará a la planeación estratégica y la facilitación del proceso de regionalización y descentralización en el país, al cual se incorporarán los siguientes organismos: CEPLAN, INADE, PROINVERSIÓN, Secretaría de Gestión Pública de la Presidencia del Consejo de Ministros; y Consejo Nacional de Desarrollo de Fronteras.

 

2.   Planteamos la modificación de la Ley de Canon, establecer un Fondo de Reserva del Canon y Regalías, reformular criterios redistributivos del FONCOMUN Y FONCOR, y transferir al FIDE recursos pendientes por las concesiones, privatizaciones y sobreganancias mineras por la extracción de recursos naturales no renovables del territorio nacional.

 

3.   Otorgar autonomía a los gobiernos regionales para la aprobación de sus proyectos de inversión de alcance regional sea cual fuere el monto, cumpliendo con las normas técnicas del SNIP, el mismo que debe orientarse a fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales, brindar asistencia técnica así como a supervisar y evaluar la inversión pública.

 

4.   Aprobar un pacto político que permita la continuidad y sostenibilidad del proceso de regionalización y descentralización, que involucre  a los tres niveles de gobierno: central, regional y local, como también a Colegios Profesionales, Gremios, Frentes y Movimientos Regionales del país.

 

5.   Hacer realidad las licitaciones para la construcción de vías transversales en las regiones para intensificar su inserción internacional con la finalidad de colocar a las regiones del Perú en sintonía con el mundo y la política exterior de competitividad e imagen país. Las regiones serán beneficiarias con ejes viales transversales para darle salida y llegada rápida a nuevos mercados del Brasil y la Comunidad Andina de Naciones.

 

6.   Transferir competencias a los gobiernos regionales para mejorar los mecanismos de fiscalización a las compañías mineras en materia de canon, regalías, tributos y políticas laborales, sociales y ambientales. Se debe asegurar la plena transparencia de la actividad extractiva generando instrumentos idóneos que permitan la apertura de la información financiera y ambiental de las empresas privadas a los gobiernos locales y regionales.

 

7.   Formulación del Servicio Nacional de  Capacitación y Empleo (SENCE) en los gobiernos regionales, financiado con el uno por ciento del monto de las remuneraciones de las empresas públicas y privadas, para tener programas de capacitación y asistencia técnica a los trabajadores, y así mejorar la productividad y rentabilidad de las empresas instaladas en las diferentes  regiones del país

 

8.   Constitución de un organismo autónomo descentralizado, para la ejecución de instrumentos de fomento a la producción, capital semilla para emprendedores e innovación productiva y comercial, estableciendo mecanismos para la acreditación de consultores especialistas para otorgar asistencia técnica a las empresas públicas y privadas con el 50% financiado por el Estado y 50% financiado por la misma empresa beneficiaria.

 

9.   Perfeccionamiento de la Ley Nº 28274 para la constitución de macro regiones en el país, considerando plazos y metas que permitan iniciar un acelerado proceso de regionalización y descentralización en el país. Nada de planes y proyectos pilotos. La nueva economía y la globalización requiere de integración rápida y efectiva de los territorios mirando los mercados y el bienestar de los trabajadores.

 

10.          Modificación de la estructura Presupuestal Nacional, para que en un proceso de cinco años se incremente porcentualmente a los gobiernos regionales y locales, para llegar con el 50% del Presupuesto Público Nacional en el año 2015 a los gobiernos subnacionales, con lo cual daremos sostenibilidad y crecimiento integral y sostenido de los territorios regionales del país.

 

11.          Implementar el proceso de descentralización fiscal, sin la necesidad de conformación de regiones para que las empresas oriundas de las provincias y regiones paguen directamente a los gobiernos locales y regionales sus tributos, canon, regalías, impuestos a las sobreganancias y otros de carácter solidario de responsabilidad social.

 

12.          Se recomienda la inmediata puesta en marcha de la descentralización fiscal y de una reforma tributaria que la favorezca; y que comprenda el incremento de la recaudación y de la presión tributaria, a partir de impuestos directos, la eliminación de exoneraciones, la mejor distribución y uso de los recursos del canon y renegociación de los contratos de estabilidad.

 

13.          Perfeccionar los instrumentos de gestión ambiental, lo cual requiere la revisión de las actuales normas disponibles, sobre la base de la experiencia acumulada en los últimos años, destinada a crear un verdadero sistema de calificación ambiental de los proyectos superando el sistema de simple mitigación de sus impactos como el que existe en la actualidad.

 

14.          Creación del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) para los gobiernos regionales y locales, con la finalidad que puedan atender en mejores condiciones el Programa del Vaso de Leche, comedores populares, discapacitados, mujeres y niños en abandono y atención del adulto mayor, entre otros.

 

15.          Aprobar la ley a las sobreganancias de las empresas mineras que actualmente extraen y comercializan minerales no renovables del país, las mismas que están altamente cotizados en el mercado internacional. Estos nuevos ingresos fiscales se destinarán a incrementar la calidad de los servicios de salud, educación y seguridad alimentaría en las 25 regiones del Perú.

 

16.          Modificar la Ley General de Puertos, para que otorgue facultades y recursos a los gobiernos regionales en la regulación de la construcción y ampliación de puertos y desembarcaderos, con la finalidad de establecer un sistema de habilitación, facilitando las operaciones de embarque, desembarque y comercio exterior con su adecuada ubicación y beneficio para el inversionista y la comunidad de su entorno.

 

17.           Formular y aprobar un Plan Nacional de Regionalización y Ordenamiento Territorial como marco técnico, orientador y estratégico de la reforma territorial para la constitución de regiones y la organización de actividades en su territorio.

 

18.          Fortalecer y dar mayores competencias a las Juntas de Coordinación Interregionales, tanto para impulsar los procesos de conformación de regiones como para la gestión de los programas, proyectos, empresas de carácter interregional, evitando que el centralismo tenga pretextos para no transferir recursos.

 

19.           Aprobar la participación en las sesiones del Consejo de Ministros con derecho a voz al Presidente de la Asamblea de Gobiernos Regionales y/o en su ausencia al Vicepresidente de la misma entidad regional, con la finalidad de articular con mayor información y conocimiento el proceso de inversión pública en los Gobiernos Regionales del Perú.

 

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Tuesday 10 may 2011 2 10 /05 /May /2011 00:55

Date: Sun, 8 May 2011 05:45:04 -0700 From: grupo@agronegocios.pe To: agronegociosenperu@googlegroups.com Subject: [GA] [Agronegocios] Jefe del INIA trabajó en empresa vinculada a la producción de ... Por: Nelly Luna Amancio Domingo 8 de Mayo del 2011 El Comercio - Perú Esta semana, en la Comisión Agraria del Congreso, el ministro de Agricultura Rafael Quevedo, señaló que el reglamento que le abre las puertas a los transgénicos fue elaborado por el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), la entidad del Estado que promueve el ingreso y la investigación de semillas transgénicas. Y uno de los más interesados en la investigación de transgénicos es precisamente el jefe de esta institución, el ingeniero agrónomo César Paredes Piana. El último cargo que desempeñó el actual jefe del INIA fue el de gerente regional sierra-selva central de Hortus S.A, una empresa comercializadora de semillas, de capitales chilenos. Hortus inició sus actividades como empresa peruana, pero en 1995 fue adquirida por Agrícola Nacional S.A.C (Anasac), una de las empresas chilenas más importantes en la investigación, producción y comercialización de semilllas transgénicas. El año pasado la transnacional Monsanto, la empresa más grande y poderosa en la promoción de transgénicos en todo el mundo, compró precisamente a Anasac su planta procesadora de semillas de maíz y soya ubicada al sur de Chile, en Paine. Pagaron por ella 19 millones de dólares. Entonces, si la dueña de Hortus produce semillas en Chile, es probable que –con el reglamento de transgénicos recientemente publicado– también intente producirlas en el Perú. En Chile se cultivan semillas transgénicas en alrededor de 5.000 hectáreas. Las producen, pero estas no se comercializan dentro de su territorio. En el país vecino está prohibida la venta de transgénicos. PENDIENTE Este Diario intentó comunicarse con el jefe del INIA para consultarle sobre el tema, pero en la oficina de prensa del Ministerio de Agricultura no contestaron. De otro lado, Róger Rivera, dirigente del Sindicato de Trabajadores del Sector Público Agrario (Sutsa) ha acusado a Paredes Piana de aprobar el decreto “por intereses personales”. Este mismo sindicato acusa al jefe del INIA de “haber entregado unilateralmente –sin concurso alguno– tres fundos del INIA ubicados en Ica y Lima a Oxisol S.A.C, una empresa que no registra antecedentes en el sector agrario. El INIA firmó un “contrato de asociación en participación para el mejoramiento agrícola y de la cadena productiva de leche”. Sin embargo, Oxisol se dedica a la venta de combustibles (incluido gas) y está legalmente representada por Diana Paola Corrales (gerente general). http://elcomercio.pe/impresa/notas/empresas-monsanto-estan-cada-vez-mas-cerca-peru/20110508/753966

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Friday 25 march 2011 5 25 /03 /Mar /2011 23:16

Desarrollo rural

MARCO TULIO SANCHEZ CALLE

El desarrollo rural persigue dar respuesta a tres necesidades básicas para hacer posible un futuro sostenible de nuestra especie:

  • mejorar la formación y el bienestar de los miles de millones de personas que viven en este medio (cerca de la mitad de la población mundial), erradicando la pobreza extrema y evitando su migración hacia la marginación de las megaciudades
  • lograr una producción agrícola sostenible para asegurar que todos los seres humanos tengan acceso a los alimentos que necesitan y
  • proteger y conservar la capacidad de la base de recursos naturales para seguir proporcionando servicios de producción, ambientales y culturales.

Todos los grandes retos a los que se enfrenta hoy la humanidad para avanzar hacia el logro de un futuro sostenible –ya sea erradicar la pobreza extrema y el hambre, conseguir la educación universal, la igualdad entre los géneros, reducir la pérdida de biodiversidad y otros recursos medioambientales, etc.- exigen una atención prioritaria al desarrollo rural.

Baste señalar, por ejemplo, que cuatro de cada cinco de los más de 172 millones de niños sin escolarizar en el mundo, viven en áreas rurales, con fuertes discriminaciones hacia las niñas; y que la gran mayoría de los cerca de 800 millones de analfabetos, jóvenes o adultos, pertenecen al mundo rural (UNESCO, 2010). Y, por supuesto, no se trata sólo de educación: la investigación de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) “Education for rural people and food security: a cross country analysis” muestra que la seguridad alimentaria de los niños rurales está estrechamente vinculada a su acceso a la educación (De Muro y Burchi, 2007). La mayoría de los pobres del mundo son campesinos y analfabetos que trabajan en una agricultura de subsistencia. El analfabetismo les impide adquirir los conocimientos necesarios para mejorar su capacidad y productividad y les hace víctimas de una discriminación social que se ensaña particularmente con las mujeres. El análisis de la FAO concluye que la seguridad alimentaria y la educación deben ser tratadas simultáneamente y con la misma atención, para desarrollar la capacidad de la gente del campo –niños, jóvenes y adultos de ambos sexos- para alimentarse y superar la pobreza, el hambre y el analfabetismo. Se explica así la importancia concedida al desarrollo rural en la Agenda 21, el programa para desarrollar la sostenibilidad a nivel planetario durante el siglo XXI, que fue aprobado en la cumbre de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada en Río de Janeiro en 1992 (Naciones Unidas, 1992).

El desarrollo rural ha de contribuir a mejorar el bienestar de los miles de millones de personas que viven en este medio (las zonas rurales son el hogar de la mayoría de los pobres del planeta; en ellas habita la mayoría de la población de los llamados países en desarrollo), superando insostenibles desequilibrios. Y este desarrollo ha de dar respuesta a otras necesidades que constituyen requisitos de la sostenibilidad a nivel planetario. El capítulo 14 de la Agenda 21 señala así otros objetivos prioritarios, estrechamente vinculados (Naciones Unidas, 1992): lograr una producción agrícola sostenible para asegurar que todos los seres humanos tengan acceso a los alimentos que necesitan y proteger y conservar la capacidad de la base de recursos naturales para seguir proporcionando servicios de producción, ambientales y culturales: más allá de su función de producir alimentos y materias primas, la actividad rural realiza importantes funciones de carácter económico, social y medioambiental contribuyendo a la protección de la biodiversidad, del suelo y de los valores paisajísticos (Gómez, Picazo y Reig, 2008).

Pese a todo ello, la ayuda internacional para las zonas rurales ha descendido dos tercios en las últimas décadas: las inversiones rurales representaban menos del 10 % de los compromisos del Banco Mundial en el año 2000 (Halweil, 2002). Y todavía en 2010 la FAO sigue reclamando un aumento significativo de las inversiones en la agricultura para frenar el hambre crónica en el mundo. Esta situación debe modificarse drásticamente para hacer posible las 12 áreas de programas que contempla el capítulo 14 de la Agenda 21: desde la mejora de la producción agrícola y de los sistemas agropecuarios a la conservación y rehabilitación de tierras, pasando por el desarrollo de la participación popular y de los recursos humanos o la información y educación sobre la planificación del aprovechamiento de la tierra.

Estas áreas de programas se vinculan con otros capítulos del Programa 21, como la planificación y la ordenación integradas de los recursos de tierra (Capítulo 10), la conservación de la diversidad biológica (Capítulo15), o los recursos de agua dulce (Capítulo18). De hecho, como ya hemos señalado, los grandes retos a los que se enfrenta hoy la humanidad están vinculados a la problemática del desarrollo rural. Pensemos, por ejemplo, en el problema que plantea el rápido y desordenado crecimiento de las ciudades.  Este estallido urbano, que no ha ido acompañado del correspondiente crecimiento de infraestructuras, servicios y viviendas y constituye un reto sin precedentes para la sociedad del siglo XXI, tiene en buena medida su origen en la obligada huida de un mundo rural que condena a sus habitantes a una miseria absoluta, hasta el punto de hacer preferibles los asentamientos “ilegales” (“favelas”, “bidonvilles”, “chabolas”) que crecen como un cáncer, sin agua corriente, ni saneamientos, ni escuelas, ni transporte (Hayden, 2008). No será posible lograr un mundo sostenible sin ciudades más sostenibles, afirmábamos en Urbanización y sostenibilidad. Pero es preciso comprender que un futuro sostenible para las ciudades y, en definitiva, para nuestra especie, depende del logro de condiciones de vida adecuadas para el mundo rural que evite su dramática migración hacia la marginación de las megaciudades (ver Reducción de la pobreza).

De hecho, se sabe que las zonas rurales prósperas contribuyen a disminuir la migración a las ciudades. Investigaciones llevadas a cabo en Brasil han puesto de manifiesto que el coste de mantener a personas en suburbios excede lo que costaría establecer a los campesinos sin tierra en tierras baldías. Como resultado, algunos grupos urbanos que viven en la miseria se unieron a los agricultores, sindicatos y ecologistas para apoyar el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra, que persigue acabar con el crecimiento de los suburbios en las grandes ciudades (Halweil, 2002).

¿Y qué decir del crecimiento de la población mundial, que ha superado ampliamente la capacidad de carga del planeta? Como ha señalado la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988), en muchas partes del mundo, la población crece según tasas que los recursos ambientales disponibles no pueden sostener, tasas que están sobrepasando todas las expectativas razonables de mejora en materia de vivienda, atención médica, seguridad alimentaria o suministro de energía (ver Crecimiento demográfico y sostenibilidad). Ese crecimiento se está produciendo hoy, fundamentalmente, en las zonas rurales, es decir,  en las regiones con menor capacidad para garantizar la salud, la estabilidad y la prosperidad de la población (Sachs, 2008), debido a la falta de educación y de libre acceso a las medidas de planificación familiar. Es precisamente en el medio rural donde son más efectivos los fundamentalismos religiosos que exigen asociar sexualidad exclusivamente a procreación e imponen barreras educativas y legislativas que impiden una vida afectiva y sexual satisfactoria y una maternidad y paternidad responsables. De nuevo hemos de afirmar que sin desarrollo rural y, muy en particular, sin un fuerte impulso de la educación, será imposible resolver el problema de la explosión demográfica y, consecuentemente, de la sostenibilidad de nuestra especie.

Podría pensarse, por el contrario, que el problema de un consumo responsable que limite el insostenible sobreconsumo de recursos que está teniendo lugar desde hace escasas generaciones, tiene poco que ver con el desarrollo rural. Y es cierto que, como se señaló en la Cumbre de Johannesburgo, en 2002, el 15% de la población mundial que vive en los países de altos ingresos es responsable del 56% del consumo total del mundo, mientras que el 40% más pobre, en los países de bajos ingresos, es responsable solamente del 11% del consumo. Más aún, el consumo de productos básicos, necesarios para cubrir las necesidades alimenticias, sanitarias, etc., de la población, es absolutamente insuficiente en muchas zonas rurales y está descendiendo: el consumo del hogar africano medio, por ejemplo, es hoy un 20% inferior al de hace 25 años. Sin embargo, el consumo sostenible del conjunto de la población mundial tiene mucho que ver con un desarrollo rural que cree condiciones de vida aceptables, evitando la despoblación sistemática del campo, y que ponga en cuestión el modelo alimentario que se ha generalizado en los países “desarrollados”, que pone en peligro al conjunto de la población mundial (Bovet et al., 2008). Un modelo que está sobreexplotando y agotando recursos tan esenciales como el agua o el suelo cultivable, pues está caracterizado, entre otros (ver consumo responsable), por:

  • una agricultura intensiva que utiliza grandes cantidades de abonos y pesticidas y recurre al transporte por avión de productos fuera de estación, con la consiguiente contaminación y degradación del suelo cultivable;
  • la inversión de la relación vegetal/animal en las fuentes de proteínas, con fuerte caída del consumo de cereales y leguminosas y correspondiente aumento del consumo de carnes, productos lácteos, grasas y azúcares. Se trata de una opción de muy baja eficiencia porque, como han señalado los expertos, hay que producir 900 kilos de comida para obtener 1 kilo de carne (¡), a lo que hay que añadir que se necesitan 16 000 litros de agua. En definitiva, el consumo de energía es muy elevado, de modo que la industria de la carne es responsable de más emisiones de CO2 que la totalidad del transporte.
  • la refinación de numerosos productos (azúcares, aceites…), con la consiguiente pérdida de componentes esenciales como vitaminas, fibras, minerales, con graves consecuencias para la salud.

A ello habría que añadir la reciente transformación de extensas zonas de cultivo para la producción de agrocombustibles, utilizando maíz, soja, etc., que eran destinados al consumo humano y provocando deforestaciones para contar con nuevas superficies de cultivo, contribuyendo además al incremento de los costes en la industria alimentaria, así como el creciente desarrollo de los transgénicos con sus repercusiones en la biodiversidad y en la degradación de los ecosistemas (ver Tecnociencia para la sostenibilidad y Contaminación sin fronteras). En definitiva, a medida que la agricultura se ha ido transformando se ha convertido en un problema para el medio ambiente, al emitir carbono en vez de almacenarlo, al facilitar las inundaciones más que ayudar a impedirlas, y al destruir más que proteger la biodiversidad (Halweil, 2002). La agricultura industrializada se ha convertido así en un serio obstáculo para la soberanía alimentaria de los pueblos, es decir, para su derecho a definir sus propias políticas sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos, garantizando el derecho a la alimentación para toda la población (Fernández Such et al., 2006).

Para contribuir a hacer frente a estos comportamientos y prácticas insostenibles se introdujo en Río 92 el concepto de ADRS (Agricultura y Desarrollo Rural Sostenibles), definido por la FAO como un proceso que cumple con los siguientes criterios (http://www.fao.org/wssd/sard/faodefin_es.htm):

  • Garantiza que los requerimientos nutricionales básicos de las generaciones presentes y futuras sean atendidos cualitativa y cuantitativamente, al tiempo que provee una serie de productos agrícolas.
  • Ofrece empleo estable, ingresos suficientes y condiciones de vida y de trabajo decentes para todos aquellos involucrados en la producción agrícola.
  • Mantiene, y allí donde sea posible, aumenta la capacidad productiva de la base de los recursos naturales como un todo, y la capacidad regenerativa de los recursos renovables, sin romper los ciclos ecológicos básicos y los equilibrios naturales, ni destruir las características socioculturales de las comunidades rurales.
  • Reduce la vulnerabilidad del sector agrícola frente a factores naturales y socioeconómicos adversos y otros riesgos, y refuerza la autoconfianza.

El logro de estos objetivos no es una tarea sencilla. Se precisa una “Nueva Cultura Rural” (http://nuevaculturarural.blogspot.com/) para la que se ha propuesto un decálogo como éste:

  1. Hacer posible el protagonismo del mundo rural y valorar su papel en la conservación de la Naturaleza.
  2. Fomentar una economía multifuncional como medio para fijar población.
  3. Conservar y transmitir lo que tiene de valioso su tradición oral y empírica.
  4. Adecuarse a los nuevos modelos de gobernanza y gestión patrimonial y económica.
  5. Crear una cultura de consumo local.
  6. Abrir el debate sobre la definición de una Nueva Cultura ante los cambios y transformaciones del mundo rural y los desafíos del cambio climático.
  7. Estudiar estrategias para asimilar a los nuevos pobladores dentro de un contexto identitario y coherente.
  8. Propiciar recursos formativos y de gestión para una economía sostenible.
  9. Trasladar los valores y la importancia del mundo rural a la sociedad urbana.
  10. El futuro está en el campo.

A ello habría que añadir la necesidad de invertir en el desarrollo de tecnologías agrarias sostenibles que contribuyan a acabar con el hambre y las desigualdades en el planeta protegiendo la biodiversidad. Desarrollar tecnologías en las zonas de secano, zonas áridas sin riego, donde habita una gran parte del hambre del planeta, tecnologías que contribuyan a contener la erosión, aumentar la fertilidad y la capacidad de retención del agua del suelo, etc.,  deben estar presentes en los programas de desarrollo rural. Mejoras que requieren la participación, la cooperación, y muy en particular el protagonismo de las mujeres. En los países en desarrollo ellas son las que atienden la mayor parte de las zonas rurales, plantan las semillas, protegen los cultivos, recogen el agua, recolectan y cocinan. Un papel que aumenta a medida que los hombres emigran a las ciudades. Casi el 40 % de los hogares en las zonas rurales de la India, por ejemplo, son conducidos por mujeres (Halweil, 2002), sin embargo los programas de desarrollo rural las suelen ignorar. Las mujeres poseen sólo el 2% de la tierra del planeta y no tiene capacidad de gestión, los servicios y los créditos se suelen dirigir a los hombres. Y no son las mujeres las únicas marginadas: en la mayoría de países una minoría posee las tierras de cultivo y decide sobre cómo usarlas. Se requiere, por tanto acabar con las desigualdades, que no paran de crecer, también en esta materia (ver Reducción de la pobreza). La participación de los habitantes de las zonas rurales en la investigación agraria puede suponer el éxito o el fracaso en la reducción del hambre y el logro de la soberanía alimentaria. Es necesario fomentar la capacidad de los habitantes de las zonas rurales de innovar, experimentar, comprender su entorno, para incentivar el desarrollo rural y contribuir a la construcción de un futuro sostenible.

Digamos, para finalizar, que el objetivo del desarrollo rural no puede ser otro que hacer plenamente efectivo el reconocimiento del conjunto de los Derechos humanos a esta parte de la sociedad secularmente discriminada. Ello constituye, más allá de una cuestión de justicia, un requisito de sostenibilidad para la especie humana.

Referencias en este tema “Desarrollo rural”

BOVET, P., REKACEWICZ, P, SINAÏ, A. y VIDAL, A. (Eds.) (2008). Atlas Medioambiental de Le Monde Diplomatique, París: Cybermonde.
COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y DEL DESARROLLO (1988). Nuestro Futuro Común. Madrid: Alianza.
DE MURO, P. y BURCHI, F. (2007). Education for Rural People and Food Security. A Cross Country Analysis. Rome: FAO.
FERNÁNDEZ SUCH, F. (Coordinador). (2006). Soberanía alimentaria. Objetivo político de la cooperación al desarrollo en zonas rurales. Barcelona: Icaria.
GÓMEZ, J. A., PICAZO, A. y REIG, E. (2008). Agricultura, desarrollo rural y sostenibilidad medioambiental,  Revista CIRIEC-España, 61 (Desarrollo sostenible, Medioambiente y Economía Social), pp. 103-126.
HAYDEN, T. (2008). 2008 El estado del planeta. National Geographic España. Madrid: RBA
HALWEIL, B. (2002). Una agricultura en interés de todos. En The Worldwatch Institute, La situación del mundo 2002. Barcelona: Icaria.
NACIONES UNIDAS (1992) Agenda 21, capítulo 14, “Fomento de la agricultura y el desarrollo rural sostenible”. (Accesible en la web de la cumbre de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, http://www2.medioambiente.gov.ar/acuerdos/convenciones/rio92/agenda21/age14.htm, consultado en agosto de 2010).
SACHS, J. (2008). Economía para un planeta abarrotado. Barcelona: Debate.
UNESCO (2010). Llegar a los marginados. Informe sobre la Educación para Todos en el Mundo 2009. París: UNESCO. (Accesible en http://www.unesco.org/es/efareport/reports/2010-marginalization/, consultado en agosto 2010). 

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